EE.UU. e Irán intensifican amenazas: Trump advierte ataques contra centrales eléctricas y Teherán responde que aplicará el "ojo por ojo"
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EE.UU. e Irán intensifican amenazas: Trump advierte ataques contra centrales eléctricas y Teherán responde que aplicará el "ojo por ojo"

La tensión entre Estados Unidos e Irán escaló este miércoles, luego de que el presidente Donald Trump lanzara una advertencia directa de bombardear objetivos estratégicos e infraestructura civil en la capital iraní si persisten las agresiones contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz.En una respuesta inmediata, el gobierno de Teherán invocó la ley del "ojo por ojo", asegurando que cualquier ataque contra sus instalaciones provocará una represalia de igual magnitud contra los intereses de Washington y sus aliados en la región.El intercambio de amenazas ocurre en un momento de hostilidades abiertas que ya se han cobrado la vida de al menos 18 militares estadounidenses desde el inicio de la gran ofensiva el pasado 28 de febrero.La advertencia directa de TrumpEl mandatario estadounidense utilizó su plataforma Truth Social para detallar las nuevas reglas de enfrentamiento en el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por la que circula gran parte del crudo mundial.Según Trump, la respuesta militar de su administración ya no se limitará a objetivos operativos, sino que escalará hacia la destrucción de infraestructuras críticas como puentes y plantas de energía, incluso dentro de los límites de Teherán.Esta declaración se produjo mientras el presidente se dirigía a la base aérea de Dover, en Delaware, para recibir los restos de soldados recientemente fallecidos en ataques atribuidos a fuerzas iraníes en Jordania e Irak."A partir de ahora, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, EE.UU.

bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica, incluidas aquellas instalaciones situadas junto a la capital, Teherán, o dentro de ella", escribió Donald Trump.Además de la infraestructura urbana, el Pentágono tiene en la mira el complejo subterráneo de la Montaña Pico (Pickaxe Mountain), donde se sospecha que Irán desarrolla actividades de enriquecimiento nuclear no declaradas.Aunque la ubicación montañosa de este centro dificulta un ataque con armamento convencional, el presidente ha señalado que este podría ser el próximo gran objetivo militar.La respuesta de Teherán: "Ojo por ojo"La reacción de las autoridades iraníes no se hizo esperar.

El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, calificó la doctrina de defensa de su país como una respuesta simétrica ante cualquier agresión externa.“Nuestra doctrina de defensa es clara: ojo por ojo. Cualquier agresión contra Irán, incluida nuestra infraestructura, obligará a una respuesta poderosa y decisiva”, afirmó Abbas Araghchi.Por su parte, el Cuartel General Central Jatam al Anbiya, que coordina a las Fuerzas Armadas y la Guardia Revolucionaria, advirtió que las amenazas de atacar centros sensibles solo conducirán a una expansión irreversible de la guerra en todo el Medio Oriente.En la misma línea, el principal negociador y presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó una advertencia económica global, señalando que si Irán no puede exportar su petróleo debido al asedio estadounidense, se encargará de que ningún otro país de la región pueda hacerlo.Ghalibaf insistió en que la seguridad del estrecho de Ormuz es incompatible con la presencia de fuerzas norteamericanas en la zona.Impacto inmediato en el comercio mundial y el petróleoLa escalada verbal y militar ya está teniendo consecuencias en los mercados globales.

Según datos de la firma de rastreo de buques Kpler citados por la agencia EFE, el tránsito por el estrecho de Ormuz cayó un 31% en un solo día, mientras que en el paso de Bab al Mandeb la disminución fue del 34%.Este deterioro de la seguridad operativa ha llevado a que el precio del barril de crudo Brent se dispare hasta los 95 dólares, su nivel más alto en seis semanas, amenazando con reactivar las presiones inflacionarias a nivel internacional.A esta inestabilidad se suma el bloqueo marítimo impuesto por los rebeldes hutíes del Yemen, aliados de Irán, contra Arabia Saudita.El grupo insurgente ha comenzado a emitir advertencias radiales a los buques comerciales, lo que ha forzado a varios petroleros cargados con crudo saudí a realizar maniobras de cambio de rumbo o quedar en espera en el Mar Rojo por temor a ataques.

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